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Primero hay que acabar de llegar a la sala de Yoga.
Es decir que una vez ha llegado el cuerpo, hay que traer la
mente,
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Independientemente de la religión, secta o filosofía, se
trate de yoguis teístas o de no-teístas, el mantra OM se ha usado para generar
sintonía con la fuente y meta del Yoga. La vibración del poder creador que
vibra desde el comienzo.
Es un mantra, no un concepto filosófico. Un mantra es un
sonido que se usa para sintonizar con una energía por que es la vibración
sonora de esa energía.
En este caso la creación pura del universo.
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y para ello acostumbramos a comenzar la clase entonando el mantra OM.
No es obligado, hay otras técnicas que se pueden usar y se
usan al principio de la clase.
Esta parte de la clase es la toma de conciencia. Pueden ser
ejercicios de relajación tumbados o sentados, ejercicios de centramiento,
apertura... En esta fase es primordial la respiración. Que es el vehículo de
la mente.
Así pues se realiza algún ejercicio respiratorio.
La siguiente parte o fase serán ejercicios de calentamiento,
también puede ser un encadenamiento dinámico.
Y finalmente las asanas propiamente dichas en las que es importante la fase de
mantenimiento, que puede durar más o menos.
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Esto es muy importante, pues una mala posición del cuerpo puede disminuir
los beneficios del asana y si se realiza mucho tiempo o de forma brusca,
perjudicar. Esta es la responsabilidad del instructor, prevenir y corregir la
corrección de la postura.
La respiración y el trabajo fisico (la fase dinámica y la de mantenimiento)
han movilizado la energía corporal de forma voluntaria, pero el verdadero
beneficio se obtiene en la relajación.
Por ello la clase termina con una relajación final. En algunos casos puede
ser un ejercicio de contemplación (meditación) sentada, pero por lo general es
un ejercicio de relajación tumbados.
Esta fase de abandono de la actividad es la que permite a la energía
regenerar las estructuras profundas del cuerpo y la mente, energía que hemos
desbloqueado en la fase intervencionista.
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